Experimental

EWAH encuentra el movimiento interior en SPIRITUAL DANCE

EWAH encuentra el movimiento interior en SPIRITUAL DANCE

EWAH llega como una de las voces más inquietas de la música independiente australiana. Su obra transita con naturalidad entre el art pop, el post-punk, el folk experimental, la electrónica y el rock noir, siempre guiada por una búsqueda constante de nuevas formas de composición. Músico, cineasta y creadora multidisciplinar, EWAH entiende cada proyecto como una exploración donde el azar, el espacio y la intuición tienen tanto peso como la melodía.

SPIRITUAL DANCE, el nuevo trabajo de EWAH, comenzó como una residencia artística en el estudio de danza Assembly 197, en Launceston (Lutruwita/Tasmania), con la intención de escribir la banda sonora de una película imaginaria, terminó convirtiéndose en una obra profundamente autobiográfica: un álbum que dialoga, quince años después, con GOSPEL DANCE (2011).

Durante su residencia en 2023, EWAH se impuso un reto sencillo y radical: escribir una canción cada día. Lejos de buscar la perfección, abrazó la inmediatez y permitió que el propio espacio guiara el proceso creativo. El estudio de danza se convirtió en un instrumento más. Las luces fluorescentes, el zumbido de un calefactor, las sirenas de las ambulancias, la música filtrándose desde los ensayos de jóvenes bailarines y el estruendo de los coches haciendo “blockies” quedaron registrados como parte esencial de la composición.



El resultado es un álbum que escucha el lugar tanto como lo habita. Más que una colección de canciones, SPIRITUAL DANCE es un diario sonoro donde los recuerdos de la adolescencia de EWAH en Launceston emergen sin nostalgia, transformados en una exploración del movimiento, la memoria y la identidad.


EL TRACK X TRACK DE SPIRITUAL DANCE

1. Prelude – Sun Beats

El álbum comienza como si el amanecer respirara a través de los altavoces. Prelude – Sun Beats no busca establecer una melodía convencional, sino abrir un espacio sensorial donde el cuerpo despierta antes que la mente. Las texturas ambientales parecen capturar el silencio del estudio antes de que llegue el movimiento, mientras pequeños pulsos rítmicos anticipan el viaje emocional que está por comenzar. Es la primera inhalación de un disco que entiende la danza como una forma de conciencia.

2. G Boogie

Con un ritmo a basae de caja de ritmo y una energía que se siente como un mantra que cruza la oscurida, G Boogie introduce el primer impulso del álbum. Entre ecos de voces distorsionadas y un sintetizador ostinato que transforma la canción en una sensación de pánico ambiental constante.

3. Do Wop Bop

Do Wop Bop transforma la nostalgia del doo-wop en una experimentación sonora, como en canciones anteriores “la tensión” es un elemento principal de la canción, con una ajeo que oscila durante toda la canción junto a un ritmo constante, jugando principalmente en la parte de texturas en sintetizadores y la parte vocal, utilizando falsetes y una voz despreocupada que poco a poco nos sumerge en un mundo atmosferico

4. Sirens

Las sirenas dejan de ser una simple señal de emergencia para convertirse en parte del paisaje emocional. Inspirada en los sonidos que rodeaban el estudio durante la residencia, la canción transforma el ruido urbano en una experiencia cinematográfica. Lo cotidiano adquiere un carácter hipnótico, mientras la tensión entre belleza y amenaza atraviesa cada compás como un recordatorio de que incluso el caos posee su propia armonía, con un ajo agresivo y lineas melodicas que hacen que el track se sienta mágico.

5. Run

Run llega para cambiar este tono meramente atmosférico a un rush dirigido por el bajo, transmitiendo la sensación de avanzar sin mirar atrás. La instrumentación acelera y desacelera como una respiración agitada, evocando el vértigo de crecer, abandonar viejas certezas y descubrir que el movimiento, por sí mismo, también puede ser una forma de libertad.

6. Hallelujah

Con un guitarra acustica y una voz sumergida en la atmosfera, eterea, magica y reverberada del alum, Hallelujah encuentra en los pequeños gestos cotidianos, en la repetición de los movimientos, en el sonido de una habitación compartida y en la capacidad del arte para transformar lo ordinario en extraordinario. Es una pausa luminosa dentro del recorrido del álbum.

7. Holy Trinity

La luz no se acaba en Hallelujah, Holy Trinity juega con ostinatos de guitarra y destellos de sintetizadores, que sirven como rafagas de luz atmosfericas mientras le bajo juega con una figura que nos va llevando por este camino sin necesidad de una voz, sintiendose como un interludio mientras buscas tu lugar en el disco, las distintas capas musicales dialogan como tres voces que buscan un punto de encuentro sin imponerse unas sobre otras. El resultado es una composición que invita a escuchar con paciencia, descubriendo nuevas conexiones en cada repetición.

8. Where I Hear the Music Play

Regresando de un puente emocional lleno de luz, Where I Hear the Music Play nos lelva por voces susurradas que convierten la memoria en un espacio físico donde la adolescencia, las calles y el presente conviven en perfecta sincronía.

9. Spiritual Dance

Con una caja de ritmo super ochentera, la pieza central del disco toma esta sensación atmosférica y minimalista de canciones anteriores, agregándole esta sensación bailable y futurista-ochentera. La pista de baile deja de ser un lugar de entretenimiento para convertirse en un espacio de transformación personal. Influencias de la disco, el post-punk y el art-pop confluyen en una celebración del movimiento como acto de resistencia, comunión y libertad, manteniendo este toque oscuro y de tensión que nos presento la artista desde inicios del disco. Inspirado por Blue Monday de New Order y por la tradición de la disco italiana que influyó en aquel clásico, combina bajos post-punk, guitarras metálicas y una energía espontánea que la propia artista describe como la de alguien descubriendo la música de baile por primera vez. Esa falta de cálculo es precisamente uno de sus mayores aciertos.

10. Fever Switch

Despues de la pista mas bailable del disco Fever Switch nos cambia completamente el mood con una instrumentación minimalista, especios reverberados y una descarga de energía nerviosa. Con voces procesadas que sirven para seguir creando una atmosfera llena de caos donde la caja de ritmo va marcando este tik tok del reloj para atravesar una neblina llena de arreglos inesperados.

11. Sunday

Después del minimalismo ambiental anterior, Sunday ofrece un espacio de contemplación., dirigido por un sonido de guitarra nuevo en el disco, mas melodico y con sensaciones de R&B, es una canción que parece suspendida entre el descanso y la anticipación, donde cada nota encuentra el espacio suficiente para respirar. La espiritualidad cotidiana vuelve a hacerse presente con una delicadeza casi doméstica. En este track la parte vocal es de lo mas llamativo, ya que tiene melodias memorables en los coros mientras en los versos se siente una intesión vocal mas percusiva.

12. Climb to the Sky

Construida como un ascenso lento pero decidido entre tambores, la canción convierte la idea de elevarse en una metáfora de la transformación . Con una sensación mas orgánica que juega con lo percusivo y voces limpias, cada nueva capa parece ampliar el horizonte, mientras la voz mantiene los pies en la tierra. La canción va transformando esta sensación de tensión en luz mientras la pieza va avanzando, la voz es la protagonista de este track, dándonos secciones de voz hablada, mientras poco a poco van apareciendo guitarras cristalinas, cuerdas y una paisaje celestial.

13. Find Your Faith

Find Your Faith continua esta sensación celestial, con apenas una guitarra acústica y una voz que habla de la fe, es uno de los momentos más introspectivos del álbum, donde la vulnerabilidad se convierte en una forma de fortaleza. Poco a poco la parte vocal va cruzando esta sensación etérea, mientras va integrando mas elementos de una manera orquestal para un crechendo que va dando paso al cierre del álbum.

14. Electricity

El cierre del disco posee una resonancia casi circular, marcándonos este tono característico de tensión como en los primeros tracks del disco, una pieza casi instrumental, marcando un mantra vocal mientras lentamente desaparece a los pocos minutos.



Musicalmente, el disco se desplaza con absoluta libertad entre la psicodelia, la raga india, el soul pantanoso, la música disco italiana y el nervio del post-punk. Esa diversidad nunca se siente arbitraria. Cada influencia aparece al servicio de una narrativa emocional que evita las etiquetas y reivindica la curiosidad como motor creativo.

Uno de los episodios más singulares de la grabación fue la aparición de una arritmia cardíaca durante la residencia. En lugar de ocultarla, EWAH decidió incorporarla al lenguaje del álbum utilizando un metrónomo averiado para reproducir ese pulso irregular. Cuando grabó la canción de cierre, Electricity, su ritmo cardíaco volvió inesperadamente a la normalidad, cerrando el disco con una resonancia casi simbólica.

La filosofía de crear rápido y comprometerse con la primera intuición también define el universo visual del proyecto. En 2026, EWAH regresó a Assembly 197 para filmar el videoclip de SPIRITUAL DANCE (SINGLE VERSION) junto al colectivo juvenil Stompin. Rodado en una sola jornada, bajo la dirección de Ursula Woods y con coreografía de Izzy Lockett, el vídeo alterna imágenes en película de 16 mm con una videocámara sostenida literalmente por pinzas de cocodrilo. El resultado es una estética imperfecta, urgente y vibrante, fiel al espíritu del álbum.

Con una trayectoria que abarca el rock noir, el folk, el electro, el art pop y la experimentación, EWAH continúa desafiando cualquier intento de clasificación. Su práctica artística atraviesa la música, el cine, la escritura y la colaboración interdisciplinar, consolidándola como una de las creadoras más singulares de la escena australiana contemporánea.



La crudeza experimental de A Place To Bury Strangers florece en Losing Time

La crudeza experimental de A Place To Bury Strangers florece en Losing Time

El proyecto comandado por Oliver Ackermann inició una etapa de reconstrucción en su estudio de Queens tras el lanzamiento de su previo material en dos mil veintidós. Con la incorporación de sus amigos John y Sandra Fedowitz a la alineación, la banda experimentó una notable renovación interna. Este cambio de integrantes aportó una frescura inédita que motivó al líder a estructurar composiciones centradas en la interacción directa del conjunto.

Frente a una época dominada por la automatización tecnológica y la ausencia del trabajo manual en los estudios, el grupo reivindica el caos orgánico. Su séptimo álbum, concebido en torno a la fabricación de un instrumento físico singular, celebra los sonidos espontáneos nacidos de la colaboración comunitaria. La intención explícita radica en huir de la perfección digital para abrazar una imperfección plenamente humana y voluntariamente distorsionada.



En este contexto de transformación estilística se sitúa el lanzamiento de la pista titulada Losing Time, una propuesta firmada por A Place To Bury Strangers. El corte se define dentro de los márgenes del rock experimental, alejándose deliberadamente de las estructuras convencionales de la música comercial. La arquitectura del tema se desenvuelve sobre un ritmo tranquilo pero realmente adictivo que sostiene la tensión elemental de la obra.

El trayecto instrumental se complementa con una interpretación vocal que refuerza con acierto la capa oscura de la composición aportando mucha personalidad. A través de este recurso, la entrega adquiere un matiz romántico y colorido sin perder la naturaleza ruidosa que caracteriza al trío en escena. Con Losing Time, A Place To Bury Strangers desmantela su estética previa para entregar un sonido crudo, vital y firmemente arraigado.


El rock reflexivo y experimental de Jerry Peerson en Charlatans and Spiderwebs

El rock reflexivo y experimental de Jerry Peerson en Charlatans and Spiderwebs

Jerry Peerson se ha forjado en la escena de Seattle como un músico capaz de manejar múltiples instrumentos para dar vida a composiciones inquietas. Su trayectoria no sigue el camino fácil, prefiriendo la autogestión de sus lanzamientos grabados desde cualquier lugar donde se encuentre. Con experiencia en festivales como Sasquatch y Seattle Pride, ha demostrado una versatilidad que va del trabajo solista a la colaboración técnica. En su obra actual, la melodía se sitúa al frente de una mezcla ecléctica que no teme a los contrastes sonoros.

Su lírica está profundamente influenciada por años de viajes y estancias en diversas latitudes del mundo, abordando realidades a veces ásperas. Los temas del amor y los derechos humanos se entrelazan en textos que reflexionan sobre la extraña experiencia de vivir en el presente. Musicalmente, el autor recurre a una base de rock independiente de baja fidelidad enriquecida por destellos de texturas de corte orquestal. Existe un trasfondo de punk y post-punk que sostiene canciones capaces de pasar de lo frágil a lo agresivo con naturalidad.



En su propuesta titulada Charlatans and Spiderwebs, nos encontramos ante un ejercicio de rock experimental que destaca por un ingenio instrumental notable. La pieza presenta un ritmo inteligente y dinámico que logra mantener el interés a través de sus cambios internos de intensidad sonora. La voz del artista se integra de manera orgánica con el conjunto de instrumentos que él mismo suele ejecutar en sus grabaciones personales. Es una composición que permite apreciar la madurez técnica alcanzada por este compositor radicado en el noroeste estadounidense.

La apuesta de Jerry Peerson con Charlatans and Spiderwebs confirma su interés por explorar sonidos que se sientan auténticos dentro de su irregularidad. Al evitar las fórmulas convencionales de la industria, el músico de Seattle logra un resultado que es, al mismo tiempo, íntimo y expansivo. Su enfoque sigue siendo el de un creador que utiliza cada recurso a su alcance para narrar las complejidades de la condición humana. Este sencillo marca un paso firme en su camino de producciones independientes que desafían las clasificaciones más estrictas.


Starless: La Alquimia Musical de Judge & Jury

Starless: La Alquimia Musical de Judge & Jury

La industria del rock suele descansar sobre nombres que conocen bien los mecanismos del éxito radial. Judge & Jury es el resultado de la unión entre el productor Howard Benson y Neil Sanderson, integrante de Three Days Grace. Juntos han acumulado la mayor cantidad de números uno en la radio de rock activo. Esta asociación ha evolucionado desde la producción técnica hacia una entidad creativa y compositiva independiente.

En su reciente entrega titulada Starless, el proyecto se expande mediante una colaboración múltiple que involucra a LYLVC, Saliva y Bobby Amaru. El resultado de este cruce de talentos es una propuesta de carácter explosivo y dinámico. La pieza no se conforma con un solo molde sonoro, sino que busca integrar distintas voces dentro de un mismo espacio rítmico. Es un ejercicio de cooperación que aprovecha el bagaje acumulado de cada participante.



La arquitectura de Starless permite que convivan el rock agresivo y el metal con sutiles tintes de rap y tendencias del pop. Esta naturaleza polifacética define la estructura de una canción que transita por diversas intensidades sin perder el rumbo. La producción de Benson y la capacidad compositiva de Sanderson se combinan aquí para generar una estética moderna. La diversidad de géneros le otorga una identidad que se siente actual y ecléctica.

Judge & Jury demuestra con este lanzamiento que su capacidad para fabricar éxitos sigue vigente bajo nuevas configuraciones. La canción funciona como un punto de encuentro para diferentes vertientes del sonido pesado contemporáneo. Al evitar los límites estrictos de un solo género, logran un producto que resulta interesante para distintos perfiles de oyentes. Es, en esencia, una muestra de oficio y visión dentro del panorama del rock comercial.


Energía y celebración en “Nimm das Leben nicht zu ernst (Tequila)”

Energía y celebración en “Nimm das Leben nicht zu ernst (Tequila)”

La banda suiza Fäaschtbänkler vuelve a demostrar su capacidad para convertir cualquier escenario en una fiesta con Nimm das Leben nicht zu ernst (Tequila), un sencillo en colaboración con el cantante austríaco Alexander Eder. La canción combina emoción, humor y una energía musical contagiosa que invita a celebrar la vida sin reservas.

El tema presenta una introducción más introspectiva que parece preparar el terreno para una atmósfera misteriosa. Sin embargo, esa calma inicial pronto da paso a un giro musical lleno de fuerza: ritmos vibrantes, arreglos dinámicos y el característico estilo de los Fäaschtbänkler transforman la canción en un auténtico himno festivo.



La poderosa voz de Alexander Eder aporta profundidad y personalidad al tema. Su timbre grave, cálido y expresivo transmite la idea de levantarse después de las caídas y seguir adelante con determinación. Esa intensidad vocal se fusiona con el inconfundible sonido de la banda, que combina ritmos electrónicos, potentes secciones de viento y su distintiva mezcla de pop y música festiva centroeuropea.

Las múltiples capas vocales crean momentos de unión y euforia que evocan la atmósfera de los festivales y los conciertos multitudinarios. A esto se suma una base rítmica dinámica, cercana a la energía del trance, que mantiene la canción en constante movimiento El mensaje del tema es directo y optimista. La frase central “Nimm das Leben nicht zu ernst, niemand kommt lebend raus” (“No te tomes la vida demasiado en serio, nadie sale vivo de ella”) resume una filosofía de vida basada en disfrutar el presente y no dejar que las preocupaciones pesen más de lo necesario. La canción invita a dejar atrás el pasado, cantar, bailar y encontrar alegría incluso en medio de las dificultades.

Musicalmente, el tema se enriquece con la presencia de trompetas brillantes y arreglos de viento, que aportan un toque festivo y enérgico que distingue el estilo de los Fäaschtbänkler. El resultado es una mezcla explosiva de emoción, potencia y diversión.


Irene Skylakaki y “MRI”: una exploración sonora de la introspección

Irene Skylakaki y “MRI”: una exploración sonora de la introspección

La compositora, cantante y productora griega Irene Skylakaki continúa expandiendo su propuesta artística con MRI, una obra experimental que convierte la introspección emocional en un paisaje sonoro minimalista. Con este lanzamiento, la artista propone una experiencia auditiva que se aleja de la estructura tradicional de la canción para adentrarse en un terreno más conceptual y reflexivo.

El título “MRI” siglas de resonancia magnética, funciona como metáfora central de la pieza. Así como un escáner médico revela lo que no puede verse a simple vista, la canción explora las capas internas de la experiencia emocional, especialmente aquellas que surgen después de una ruptura o de un momento de cambio profundo. La música se convierte así en un instrumento para observar y comprender las fracturas invisibles que dejan las relaciones humanas.



La composición está creada exclusivamente a partir de voces procesadas con vocoders, sin recurrir a instrumentos tradicionales. Estas capas vocales se superponen y transforman, generando una textura envolvente donde lo humano y lo tecnológico se mezclan de manera sutil. El resultado es un ambiente flotante y casi hipnótico que invita a la contemplación.

Aunque pueden percibirse ecos de la electrónica contemporánea con influencias lejanas del techno la pieza se sitúa más cerca del arte sonoro experimental que de la música orientada al baile. En lugar de ritmos marcados o estructuras convencionales, Skylakaki apuesta por la quietud, el espacio y la repetición como elementos expresivos.

Originaria de Athens, Irene Skylakaki ha construido una trayectoria marcada por la exploración. A lo largo de su carrera ha publicado cinco álbumes de estudio, entre ellos Wrong Direction (2012), Before Dawn (2014), Matterless (2018), Souvenir (2020) y Hydra (2022). Su trabajo combina influencias del indie, la electrónica y la composición para teatro, consolidándola como una de las voces más interesantes dentro de la escena alternativa griega.


Angèle y Justice unen fuerzas en “What You Want”, un encuentro entre pop y French Touch

Angèle y Justice unen fuerzas en “What You Want”, un encuentro entre pop y French Touch

La cantante belga Angèle vuelve a la escena con What You Want, un nuevo sencillo creado en colaboración con el influyente dúo francés Justice. El lanzamiento representa una interesante convergencia entre el pop contemporáneo de Angèle y la estética electrónica que ha definido gran parte del movimiento French Touch durante las últimas dos décadas.

Desde su aparición con Brol en 2018, Angèle se ha consolidado como una de las voces más relevantes del pop europeo. Su estilo combina melodías accesibles con letras que abordan temas personales y sociales, una identidad que continuó desarrollando con su segundo álbum Nonante-Cinq. A lo largo de su carrera también ha explorado colaboraciones internacionales, como el exitoso sencillo “Fever” junto a Dua Lipa, ampliando su presencia más allá del mundo francófono.

Por su parte, Justice integrado por Gaspard Augé y Xavier de Rosnay es uno de los proyectos electrónicos más influyentes de Francia. Desde su irrupción con temas como “D.A.N.C.E.” y “Waters of Nazareth”, el dúo ha desarrollado un sonido caracterizado por sintetizadores potentes, una estética que mezcla electrónica, rock y disco, y una presencia constante en festivales y escenarios internacionales.



La colaboración entre Angèle y Justice surgió de manera espontánea después de que la cantante asistiera a uno de sus conciertos en Bruselas. Tras conocerse entre bastidores, compartieron ideas en el estudio y decidieron trabajar juntos sobre una maqueta que Angèle había compuesto previamente. El resultado fue “What You Want”, una canción que fusiona la sensibilidad pop de la artista con la intensidad electrónica del dúo.

En el plano sonoro, el sencillo combina una base rítmica marcada con capas de sintetizadores y una estructura orientada al dance-pop. Angèle interpreta la letra alternando entre inglés y francés, lo que aporta dinamismo a la narrativa del tema, centrada en el deseo, la atracción y la tensión emocional dentro de una relación. Esta mezcla de idiomas y estilos refuerza el carácter híbrido de la canción, que se mueve entre la intimidad del pop y la energía de la música de club.

El lanzamiento se acompaña de un videoclip dirigido por el colectivo artístico (LA)HORDE, filmado en escenarios nocturnos de Marsella. La pieza visual utiliza una estética urbana y coreográfica para enfatizar el movimiento y la intensidad emocional del tema, integrando danza y narrativa en una puesta en escena de estilo cinematográfico.


Quinn Oulton explora emociones y jazz contemporáneo en “Comfort Food”

Quinn Oulton explora emociones y jazz contemporáneo en “Comfort Food”

El músico, cantante y multiinstrumentista Quinn Oulton regresa con su nuevo sencillo Comfort Food, una pieza que combina sofisticación musical y profundidad emocional. La canción ofrece una mirada íntima a la adicción, tratándola como una relación compleja y casi espiritual: un refugio que escucha, acompaña y perdona cuando todo lo demás falla.



Musicalmente, Comfort Food navega entre Neo-Soul, Alternative/Indie R&B, Nu Jazz y Jazztronica, mezclando raíces jazzísticas con texturas contemporáneas y un groove envolvente. La interpretación de Quinn transmite cercanía y calidez, invitando al oyente a sumergirse en un paisaje sonoro que se siente introspectivo y reconfortante al mismo tiempo.

Con esta propuesta, Quinn Oulton reafirma su capacidad de fusionar jazz, indie y funk con sensibilidad moderna, creando canciones que no solo se escuchan, sino que se sienten. Comfort Food es un viaje musical que acompaña, observa y refleja emociones complejas, consolidando al artista como una de las voces más singulares del neo-soul y jazz alternativo británico.


Eve Maret y la intensidad experimental de “Break the Chain”

Eve Maret y la intensidad experimental de “Break the Chain”

La trayectoria de Eve Maret, artista experimental radicada en Nashville, se ha caracterizado por una exploración constante de los medios electrónicos y sus posibilidades expresivas. Su trabajo, reconocido por publicaciones como WIRE Magazine y Chicago Tribune, se mueve entre lo sonoro y lo visual, integrando disciplinas como el videoarte, la danza y el ritual. Con una paleta que incluye sintetizadores digitales y modulares, vocoder, clarinete y grabaciones de campo, Maret ha construido un lenguaje propio que dialoga con la tradición y la innovación.

En ese contexto aparece “Break the Chain”, una canción que destaca por su carácter experimental y por un sonido único. La pieza combina la electrónica con un toque industrial, generando una escena sonora que atrapa desde el inicio. Su ritmo se siente sólido y envolvente, mientras la voz de Maret añade un matiz emocional que refuerza la propuesta. Es un tema que se sostiene en la tensión entre lo mecánico y lo humano, logrando un equilibrio particular.



La música de Eve Maret siempre ha estado inspirada por referencias diversas, desde la música coral del siglo XIX hasta el movimiento Fluxus y la Kosmische Musik. En “Break the Chain”, esa amplitud de influencias se traduce en una composición que no se limita a un solo género, sino que se abre hacia un espacio híbrido. El resultado es una canción que se siente contemporánea, pero que al mismo tiempo conserva un aire atemporal gracias a su construcción ambiental.

Al escuchar “Break the Chain”, se percibe una propuesta que busca expandir los límites del rock alternativo y la electrónica experimental. La canción funciona como un ejemplo de cómo Eve Maret utiliza la tecnología y la voz para crear un espacio sonoro distinto, capaz de destacar dentro de su género. En esa mezcla de industrial y electrónico, la artista reafirma su lugar como una creadora que entiende la música como un proceso de exploración y conexión.


The Notwist y la fuerza experimental de “How the Story Ends”

The Notwist y la fuerza experimental de “How the Story Ends”

Hablar de The Notwist siempre implica reconocer una trayectoria marcada por la exploración y la reinvención. La banda alemana, con sede en Múnich, ha sabido moverse entre la melancolía y la energía positiva, construyendo un lenguaje musical que se adapta a los tiempos sin perder identidad. Su regreso con News from Planet Zombie confirma esa capacidad de responder a un mundo caótico con canciones que, más allá de lo inmediato, buscan un espacio de reflexión y conexión.

En ese marco aparece “How the Story Ends”, una propuesta que aparenta sencillez pero que está llena de ingenio. El tema se sostiene en un ritmo muy inteligente, capaz de atrapar desde el primer instante. La manera en que la banda maneja el rock con un toque experimental le da un carácter distintivo, mostrando que la innovación puede convivir con estructuras accesibles. Es una canción que se abre paso con naturalidad dentro del repertorio del grupo.



La dinámica de The Notwist en este nuevo trabajo se apoya en la colaboración de su formación ampliada, con músicos que aportan matices diversos. En “How the Story Ends”, esa pluralidad se traduce en un sonido que fluye con frescura, sin perder la coherencia que caracteriza al trío central de Markus y Micha Acher junto a Cico Beck. La canción refleja la intención de la banda de seguir expandiendo su lenguaje, manteniendo siempre un pie en lo experimental.

Al escuchar “How the Story Ends”, se percibe un equilibrio entre lo reflexivo y lo vibrante. La pieza no busca imponerse con estridencia, sino con la inteligencia de su construcción rítmica y ambiental. En esa mezcla de rock y experimentación, The Notwist reafirma su lugar como una banda que entiende la música como un proceso vivo, capaz de sorprender incluso en su aparente sencillez.