Tras alejarse de la música en dos mil diecisiete, Matthew Ellis reavivó su pasión en el otoño de dos mil veinte tras escuchar sus discos favoritos. Lo que inició como una simple idea para grabar un proyecto corto entre amigos terminó convirtiéndose en una banda formal. Con un par de guitarras y maquetas iniciales, el músico decidió dar forma a una alineación sólida para llevar la propuesta hasta sus últimas consecuencias.
El quinteto se completó al sumar a Tony Chaffin en la guitarra y a Mark Johnston en la batería, quien volvió a las baquetas tras veinte años. A ellos se unió Brandon Eldridge en el bajo tras acordar dejar atrás discusiones deportivas, junto al vocalista Ricky Gonzalez, reclutado tras un azaroso encuentro en un bar. Con el EP Don’t Mind Me listo, el conjunto alista su despliegue en el escenario.
Dentro de este contexto de reencuentro y trabajo colectivo destaca su reciente tema titulado Car Sick. La composición se presenta como una entrega de punk que inicia de manera tranquila y algo ligera, permitiendo al oyente asentarse en la melodía. Conforme avanzan los compases, la base instrumental incrementa su fuerza de forma progresiva hasta transformar por completo el pulso general.
Esa aceleración constante hace que el corte suba de intensidad, recordando con claridad las estructuras del punk clásico. El desarrollo técnico se sostiene sobre una voz de gran energía que le da un buen impulso a la canción de principio a fin. Con este lanzamiento, la agrupación Surrender the Ghost demuestra una solidez ejecutiva que justifica plenamente su regreso al circuito.
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