Hay artistas que comienzan buscando una voz y otros que comienzan buscando una respuesta. En el caso de Jeynu Núñez, escritor y rapero de Juana Díaz, Puerto Rico, ambas búsquedas parecen ocurrir al mismo tiempo. Desde 2020, Núñez ha utilizado la música como un espacio para explorar aquello que lo compone: la memoria, la identidad, las relaciones, las experiencias cotidianas y también esas emociones que, a primera vista, podrían parecer demasiado pequeñas como para convertirse en una canción. Su propuesta parte de una intención sencilla, aunque no necesariamente fácil: hablar desde la sensibilidad sin perder el calor humano.
Ese recorrido desemboca en NOSTALGIA, su primer álbum de estudio, un proyecto de siete canciones que funciona como una mirada hacia distintas etapas de su vida. No se trata únicamente de recordar. En el álbum, recordar parece ser también una forma de ordenar, entender y finalmente soltar.

NOSTALGIA no busca presentar una narrativa explicada de principio a fin. En lugar de construir un discurso explícito, Núñez parece confiar en los detalles.
El proyecto también reúne una serie de colaboraciones que amplían ese ejercicio de memoria hacia otras geografías. En sus créditos aparecen artistas de Puerto Rico y de distintos lugares del mundo, entre ellos Yuyang Lu, Migui, Ivan Bervin, LAPERRERA, Melina Alegria, brrrravo, Annie, Jon Limon, Acidd y Siete.
El Track x Track de “Nostalgia”
1. El intro que le debía a Shanice — con Yuyang Lu
El álbum comienza casual y relax, con un lenguaje casual que logra darnos contexto del artista El intro que le debía a Shanice funciona como una puerta de entrada a NOSTALGIA: una canción que parte de una persona específica para abrir un espacio mucho más amplio de recuerdos. Hay algo íntimo en la idea de “deberle” una canción a alguien, como si hacerla fuera finalmente cumplir una promesa pendiente. Con Yuyang Lu, el tema nos da un “Solo quedara seguir pa lante” como mantra de la canción, fuera de la legra la música es muy interesante, con sensaciones de hip hop, R&B y soul, la canción logra transmitirnos desde pensamientos relax, hasta un contexto social que tienes que escuchar.
2. JiNCHA BORiCUA — con Migui y Ivan Bervin
JiNCHA BORiCUA parece surgir desde un lugar más cotidiano y orgullosamente puertorriqueño. El propio título juega con una identidad reconocible, pero presentada desde una sensibilidad personal y posiblemente irreverente. La presencia de Migui e Ivan Bervin amplía esa identidad hacia afuera, convirtiendo una experiencia local en un punto de encuentro entre distintas partes del mundo. Dentro de NOSTALGIA, representa la memoria de un lugar y de una forma de ser: aquello que uno carga consigo incluso cuando se encuentra lejos. La canción nos presenta memorias, lugares, personas y emociones como un pequeño momento entre amigos donde pueden platicar sobre esos días que valoran, pero que han quedado atrás. El track no solo funciona como remembranzas del pasado sino como una propuesta romántica con la integración del featuring.
3. Maldita Esperanza — con LAPERRERA y Melina Alegria
Hay algo contradictorio en llamar Maldita Esperanza a una canción: la esperanza suele ser aquello que nos sostiene, pero también puede ser precisamente lo que nos impide aceptar que algo terminó. El título encapsula esa tensión entre querer seguir creyendo y saber que quizá deberíamos dejar ir. Con LAPERRERA y Melina Alegria, la canción se convierte en uno de los momentos donde la nostalgia puede sentirse menos como recuerdo y más como una emoción todavía presente.
4. Una lofi pa’ Nati — con brrrravo y Annie
Con una voz en off de introducción,Una lofi pa’ Nati tiene desde el título una intimidad distinta. No intenta sonar como una gran declaración; parece más bien un gesto sencillo: hacerle una canción a alguien. El “pa’ Nati” hace que el proyecto vuelva a lo cotidiano y recuerda que la memoria también está hecha de pequeños detalles, nombres propios y momentos que quizás nunca fueron importantes para nadie más. Su carácter lo-fi encaja naturalmente con esa sensación de mirar una fotografía vieja, quedarse pensando y dejar que el recuerdo haga el resto, su carácter instrumental nos da un respiro dentro del disco pero a la vez la voice note del principio de la canción nos deja recordando esas conversaciones que tuvimos con esa persona de nuestro pasado.
5. Lafourcade — con Acidd
Lafourcade introduce la memoria desde otro lugar: el de las referencias que terminan convirtiéndose en parte de nuestra propia identidad. Con Acidd, la canción funciona como una conversación al pasado, una persona y muchos recuerdos, dándole aún mas valor al titulo del álbum. La canción logra sorprendernos con un final que fusiona elementos de la electrónica y rap con un groove inesperado que nos encantó.
6. Algo así pa’l outro de David — con Siete
Si El intro que le debía a Shanice abre el álbum desde una deuda, Algo así pa’l outro de David parece cerrarlo desde otro lado, un instrumental acústico a voz y guitarra con una naturalidad casi improvisada, como si la canción hubiera nacido de una conversación, una referencia interna o una idea que simplemente había que convertir en música. Esa espontaneidad encaja con la esencia de NOSTALGIA: no todo recuerdo necesita una explicación solemne. A veces basta con dedicar algo, nombrarlo y dejarlo existir. La colaboración con Siete convierte ese momento en otro encuentro dentro del álbum.
7. La tinta no miente — con marciano, el joven
El álbum termina con una declaración que podría resumir todo su concepto: La tinta no miente. Después de recorrer recuerdos, personas, lugares y distintas versiones de sí mismo, queda la escritura como testigo. La tinta conserva aquello que la memoria puede distorsionar, esconder o intentar olvidar. Que esta sea la última canción hace que NOSTALGIA termine regresando a una de las raíces de Jeynu: el escritor. Si todo el álbum es un ejercicio de recordar para entenderse, aquí la escritura aparece como evidencia de ese proceso. Lo que quedó escrito, quedó.
Vistas juntas, las siete canciones pueden leerse como siete formas diferentes de recordar: una deuda, una identidad, una esperanza, una persona, una influencia, una despedida y finalmente la escritura.
Y eso conecta muy bien con la idea que planteaste desde el principio: NOSTALGIA no intenta contarle al oyente exactamente qué debe sentir. Le enseña fragmentos de la memoria de Jeynu y lo deja completar los espacios vacíos. Para Jeynu, la nostalgia no parece significar únicamente extrañar el pasado. Es, más bien, una materia con la que puede trabajar.
Su música parte de experiencias que pueden ser banales o profundamente introspectivas, pero intenta acercarse a ambas con el mismo nivel de honestidad. Esa disposición a encontrar significado incluso en aquello que aparentemente no lo merece es una de las características que atraviesa su propuesta.
En NOSTALGIA, esa mirada adquiere una dimensión especialmente personal. Una ruptura amorosa terminó convirtiéndose en parte importante del proceso creativo y llevó a Núñez a confrontar sensibilidades que quizá permanecían en segundo plano.
Lo que comenzó como una inquietud artística terminó funcionando también como una forma de terapia: un espacio para mirar hacia adentro cuando mirar hacia afuera ya no parecía suficiente. Pero el álbum no parece querer quedarse atrapado en el dolor. Hay humor, referencias personales, colaboraciones, buenas vibras y una voluntad evidente de mantener la humanidad en el centro. La introspección no tiene que convertirse necesariamente en solemnidad.
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