Molly Mogul y la frescura experimental de “100 Things (That I’ve Been Meaning To Say)”

La trayectoria de Molly Mogul se ha definido por una constante exploración entre el pop contemporáneo y los paisajes sonoros experimentales. Originaria de Inning am Ammersee, cerca de Múnich, y posteriormente inmersa en la escena underground de Bristol, Molly ha construido una identidad artística que combina música, artes visuales y performance. Su trabajo bilingüe y su participación en colectivos como Dirty Spread Collective reflejan un compromiso con la diversidad y la autenticidad en cada propuesta.

En ese marco aparece “100 Things (That I’ve Been Meaning To Say)”, una canción que se sostiene en un ritmo lento pero con giros rítmicos interesantes. La pieza se abre paso con una producción cuidada, donde cada detalle aporta a la atmósfera general. La voz de Molly, fresca y única, se convierte en el elemento que eleva la canción, logrando que la propuesta se mantenga firme y cercana al oyente.



La música de Molly Mogul siempre ha buscado difuminar las fronteras entre géneros y disciplinas. En “100 Things (That I’ve Been Meaning To Say)”, esa intención se traduce en un tema que combina lo íntimo con lo experimental, ofreciendo un espacio sonoro que invita a la introspección. La canción refleja la capacidad de la artista para transformar experiencias personales en narrativas musicales que resuenan más allá de lo individual.

Al escuchar “100 Things (That I’ve Been Meaning To Say)”, se percibe una propuesta que apuesta por la sutileza y la innovación. La canción funciona como un ejemplo de cómo Molly Mogul logra equilibrar producción detallada con una interpretación vocal que transmite cercanía. En esa mezcla de ritmo pausado y frescura vocal, la artista reafirma su lugar dentro de una escena alternativa que valora la autenticidad y la experimentación.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *