Si eres un apasionado de la música y estás siempre en busca de nuevos sonidos para enriquecer tu playlist, has llegado al lugar indicado. En esta ocasión continuamos con nuestra sección “Nueva Ola”, donde te sumergiremos en el emocionante mundo de los lanzamientos musicales de artistas emergentes de todo el planeta y el mar. Desde géneros clásicos reinventados hasta fusiones audaces y voces que te dejarán sin aliento, prepárate para descubrir una nueva dimensión de la música global.
Cam Elise – Evergreen | Estados Unidos
Cam Elise es una cantante, compositora y artista de grabación de 17 años, nacida en Pennsylvania y criada en Las Vegas, Nevada. Actualmente cursa su último año de preparatoria y vive completamente enamorada de la música. Aunque encuentra inspiración en el grunge de los años 90, sus canciones originales se inclinan hacia un sonido más folk, íntimo y honesto. A través de letras personales y melodías sensibles, Cam Elise está dando forma a una identidad artística propia, marcada por la emoción y la autenticidad.
après la mer – le nord qui gagne | Francia
Après la mer es un proyecto alternativo francófono y anónimo, su propuesta prioriza el relato y el contexto social, abordando problemáticas colectivas desde una sensibilidad introspectiva. “le nord qui gagne” plantea una reflexión sobre el llamado “Norte global”, utilizando la canción como una herramienta de observación y cuestionamiento. La narrativa se desarrolla con contención, permitiendo que la tensión conceptual dialogue directamente con la pieza musical y refuerce su carácter reflexivo y político.
Kiki T – Girls need girls | Estados Unidos
Kiki T es una cantante y compositora nacida en Hawái y radicada en Los Ángeles, cuya propuesta se caracteriza por una energía libre, lúdica y profundamente emocional. En “Girls Need Girls”, presenta un sencillo electro-pop luminoso y contagioso que celebra la intimidad y los vínculos entre mujeres como algo natural, seguro y esencial. Con ritmos bailables, sintetizadores brillantes y una narrativa directa, la canción funciona como un himno de autoaceptación, complicidad y empoderamiento femenino, reafirmando la identidad artística de Kiki T como una voz fresca y auténtica dentro del pop alternativo.
