Braison Cyrus, cantautor y productor estadounidense, es una de las voces más interesantes del folk moderno y el country alternativo, destacándose por su sensibilidad y su capacidad para crear canciones personales. Criado en una familia musical, Braison decidió forjar su propio camino, primero escribiendo y produciendo para otros artistas, como Noah Cyrus y Fleet Foxes, antes de lanzarse como solista.
Su carrera como artista independiente comenzó en 2018 con el sencillo “I’ll Never Leave You”, y en 2021 lanzó su primer álbum Javelina, aclamado por la crítica como un debut sorprendentemente brillante, que combinaba psicodelia folk con narrativas íntimas y emotivas.
En 2025, Braison Cyrus presenta “Know This”, su esperado sencillo en colaboración con su hermana, la superestrella Miley Cyrus, marcando la primera vez que ambos artistas unen sus voces en una balada de inspiración sureña y tono indie-country. Escrita junto a Jordan Lindley y co-producida con Ryan Rasmussen, la canción combina instrumentación orgánica, armonías cálidas y un estilo narrativo que refleja la autenticidad de Braison como compositor y productor. La colaboración no solo resalta la química familiar, sino que también evidencia su capacidad de crear un sonido propio, lejos de la sombra de su apellido célebre.
Este sencillo es el tercer adelanto de su próximo álbum, el primero desde Javelina, previsto para 2026. El disco promete ser un proyecto audaz y personal, con múltiples colaboradores sorpresa y un enfoque arraigado en la narrativa musical, consolidando a Braison Cyrus como un artista que combina raíces sureñas con sensibilidad contemporánea, ofreciendo canciones que son a la vez cinematográficas, íntimas y profundamente humanas.
La cantautora colombiana SANIA presenta Villa de Leyva, una canción que nace de una experiencia personal intensa y se convierte en un relato musical lleno de emoción y matices culturales. Inspirada en el icónico pueblo colombiano del mismo nombre, conocido por su belleza y un aire casi mágico, SANIA vivió allí una traición que cambió su perspectiva sobre alguien en quien había confiado durante meses.
Lejos de caer en la tristeza, la artista decidió transformar esa experiencia en música, creando una composición que mezcla milonga, bolero y otras sonoridades latinas con elementos de flamenco, intervenciones líricas en francés y matices de indie. El resultado es una canción honesta y profunda, capaz de conectar con el público a través del desamor, la resiliencia y la reflexión personal.
SANIA busca que Villa de Leyva llegue a listas de reproducción y audiencias que se identifiquen con la complejidad de las emociones humanas, ofreciendo un viaje musical que combina tradición y modernidad, tristeza y liberación. La artista también se muestra abierta a entrevistas y notas, dispuesta a compartir más sobre la historia detrás de su música.
Con Villa de Leyva, SANIA confirma su lugar como una voz fresca y auténtica en la música latinoamericana, capaz de convertir experiencias personales en arte que resuena más allá de fronteras.
Con una sensibilidad poco común y un enfoque artístico en plena evolución, Ruti (they/them) se va consolidado como una de las voces prometedoras dentro de la escena alternativa del Reino Unido. Desde sus primeros lanzamientos, su música ha destacado por un equilibrio casi mágico entre intimidad, experimentación y una honestidad emocional que atraviesa al oyente sin esfuerzo. Ahora, con su segundo EP Maybe I Got It Wrong, Ruti entra en una nueva etapa creativa que no solo expande su sonido, sino que reafirma su identidad artística con más claridad que nunca.
Descrito por ellxs mismxs como “lo más yo que he sido”, este EP funciona como una radiografía emocional: siete temas que exploran el sentido de pertenencia, la familia, las raíces y los miedos que moldean la identidad. Ruti combina elementos de lo-fi, folk, alt-pop y delicadas pinceladas electrónicas, creando un universo sonoro cálido y envolvente donde cada canción opera como una página de un diario personal.
Entre estos temas, “Monster” emerge como una de las piezas más poderosas del proyecto. La canción es un retrato honesto del conflicto interno que surge cuando el amor se vuelve irreconocible y se tiñe de sombras. Con una producción que mezcla guitarras suaves, texturas misteriosas y un ritmo sutilmente flamenco, “Monster” construye una atmósfera frágil pero intensa, donde la voz de Ruti—atemporal y profundamente emotiva—se convierte en el centro absoluto de la narrativa. Es un canto a mirarse de frente, aceptar la propia oscuridad y transformarla en algo luminoso.
El enfoque artístico de Ruti combina la calidez melódica de influencias como Laura Mvula y Labi Siffre, con la estética minimalista del bedroom pop y la experimentación del alt-pop moderno. Este mestizaje crea un lenguaje musical propio, íntimo pero expansivo, donde cada detalle tiene intención: desde las armonías vocales hasta el peso casi cinematográfico del silencio.
Con Maybe I Got It Wrong, Ruti ofrece una obra profundamente humana, perfecta para las temporadas frías en las que buscamos música que cobije, conecte y acompañe. Su evolución artística demuestra que están construyendo una carrera sólida, guiada por la introspección, la vulnerabilidad y una visión sonora que no teme abrir nuevos caminos.
Giuseppe Cucè, cantautor y narrador siciliano, pertenece a esa rara estirpe. Su música habita el punto exacto donde la emoción se vuelve palabra y la palabra se transforma en silencio. Con su nuevo álbum 21 Grammi, Cucè continúa un recorrido artístico que lleva más de una década tejiendo una obra íntima, coherente y profundamente humana.
Nacido en Sicilia, Giuseppe Cucè ha sabido mantener viva la tradición del cantautor italiano, pero reinterpretándola desde una mirada contemporánea. Sus canciones beben de la herencia de Lucio Battisti, Franco Battiato o Ivano Fossati, pero su sonido mira hacia lo cinematográfico, hacia la sutileza del pop de autor y las atmósferas del ambient moderno.
Antes de 21 Grammi, Cucè había publicado proyectos que ya dejaban entrever su sensibilidad poética y su búsqueda espiritual. Sin embargo, es con este disco que consolida su lenguaje: una mezcla de lirismo, introspección y minimalismo que parece nacer del silencio mismo. Su voz —templada, cercana, siempre cargada de intención— funciona como un hilo conductor entre lo tangible y lo invisible. No necesita grandes gestos: cada palabra, cada respiración, está colocada con una precisión emocional que desarma.
Con 21 Grammi, el cantautor siciliano Giuseppe Cucè entrega una de sus obras más íntimas y depuradas hasta la fecha. El disco no solo consolida su madurez artística, sino que revela una búsqueda espiritual y emocional que trasciende los límites del pop italiano contemporáneo.
El título parte de una vieja leyenda: al morir, el cuerpo humano pierde veintiún gramos, supuestamente el peso del alma. Para Cucè, ese número no representa una verdad científica, sino un símbolo de lo intangible, de todo aquello que sentimos pero no podemos explicar. 21 Grammi es, así, un viaje sonoro hacia lo invisible: una exploración del amor, la memoria, la fragilidad y la esperanza.
El Track x Track de 21 Grammi
1. È tutto così vero
El álbum se abre con una declaración de principios: “È tutto così vero” es una confesión emocional en forma de canción. Giuseppe Cucè canta con una voz que parece flotar sobre un paisaje minimalista de piano y cuerdas, construyendo una atmósfera íntima, casi espiritual. El tema es la verdad desnuda, la vulnerabilidad que surge cuando uno se enfrenta a sí mismo sin máscaras. Su interpretación es contenida, pero cada palabra vibra de intensidad. La producción mantiene un equilibrio perfecto entre sencillez y profundidad, dejando que el silencio y la respiración sean parte de la melodía.
2. Ventuno
“Ventuno” , inspirada en la idea del peso del alma, la canción se despliega como una plegaria moderna. Su estructura es sencilla, pero su carga emocional es inmensa. Las capas de sonido de pianos, percusiones suaves, texturas electrónicas, se entrelazan como una respiración, mientras la voz de Cucè se eleva con una calma que duele. La letra, poética y abierta, habla de transformación, de la necesidad de aceptar la pérdida y hallar sentido en la fragilidad. Es una pieza que se mueve entre la luz y la sombra, entre lo humano y lo divino.
3. Dimmi cosa vuoi
Con “Dimmi cosa vuoi”, el tono del disco se vuelve más terrenal y directo. Aquí Cucè aborda la comunicación dentro del amor, esa lucha silenciosa entre el deseo de entender y el miedo a mostrarse vulnerable. La base rítmica, más marcada, introduce un pulso orgánico que recuerda al pop italiano clásico, pero con una producción moderna y elegante. Su voz suena cercana, casi como si hablara al oído. Las palabras buscan una melodía, luminosa pero melancólica, deja un eco de ternura y desasosiego.
4. Fragile equilibrio
En “Fragile equilibrio”, Giuseppe Cucè se detiene a contemplar la línea invisible entre el caos y la calma. El tema es una joya de delicadeza: guitarras acústicas, sonidos ambientales y un fraseo que parece suspendido en el tiempo. La letra reflexiona sobre lo inestable que es existir, sobre cómo la vulnerabilidad puede ser también una forma de fortaleza. La producción, minimalista y cinematográfica, deja espacio al aire y al silencio, logrando una sensación de transparencia emocional.
5. La mia dea
“La mia dea” es un momento de recogimiento y devoción. Cucè canta a la figura materna con una ternura luminosa y un respeto sagrado. El piano guía la melodía, mientras la voz se llena de reverencia. Es una canción sobre el amor que sostiene, el que cura y no exige. Sin caer en sentimentalismo, Giuseppe construye una atmósfera de gratitud y reconocimiento, donde lo humano se funde con lo espiritual.
6. Cuore d’inverno
“Cuore d’inverno” representa la pausa, el instante en que la emoción se congela para poder sobrevivir. Es una canción de introspección y recogimiento, donde el silencio tiene tanto peso como la melodía. Las notas de piano caen como copos de nieve, mientras la voz de Cucè se mueve entre la vulnerabilidad y la serenidad. Habla de la soledad, del tiempo detenido, del amor que resiste al frío. La producción es minimalista, casi transparente, y deja que el oyente respire dentro de la música.
7. Tutto quello che vuoi
Con “Tutto quello che vuoi”, el disco se abre a una energía renovada. La canción fluye con un ritmo envolvente y melodías brillantes que transmiten libertad y reconciliación. Habla de amor, pero también de entrega y aceptación: de ofrecer todo lo que se es, sin miedo al resultado. La producción introduce elementos de pop contemporáneo, con guitarras eléctricas suaves y una percusión que impulsa el movimiento sin romper la atmósfera contemplativa del álbum. Es uno de los momentos más accesibles del disco, pero mantiene la profundidad emocional que caracteriza el universo de Cucè.
8. Una notte infinita
El penúltimo tema, “Una notte infinita”, es puro cine sonoro. Su estructura recuerda una banda sonora emocional que crece lentamente hasta un clímax lleno de intensidad. La letra explora la ausencia, la espera y el deseo como fuerzas que definen al ser humano. Las capas de sintetizadores y guitarras crean una atmósfera nocturna y expansiva, donde la voz de Cucè se convierte en guía. Es una canción sobre el tiempo suspendido, sobre las noches que no terminan porque aún queda algo por decir. En su densidad emocional, es quizás el punto más cinematográfico de todo el álbum.
9. Di estate non si muore
El título, “En verano no se muere”, encierra una paradoja que define la canción: la vida persiste incluso en la estación de la plenitud. Aquí Cucè se muestra más narrativo. La música combina guitarras cálidas y percusiones suaves que evocan el calor del Mediterráneo, pero bajo esa superficie luminosa se esconde una melancolía profunda. Es el cierre ideal del álbum, una despedida que no termina del todo.
21 Grammi es un álbum que explora la dimensión emocional y espiritual del ser humano a través de una producción minimalista, combinando elementos acústicos y electrónicos para crear un sonido cálido y cinematográfico. Las letras abordan temas como la fragilidad, la memoria, el amor y la búsqueda de sentido, consolidando a Cucè como un cantautor maduro y reflexivo.
A sus 20 años, la cantautora estadounidense Jaidyn Hurst llega con “Bottled Up”, su más reciente lanzamiento, la artista originaria de Colorado transforma la vulnerabilidad en fuerza, explorando los silencios emocionales y la presión de guardarse demasiado dentro.
La canción, que combina una producción indie pop contemporánea con un toque acústico y melancólico, destaca por su interpretación vocal íntima y poderosa. Jaidyn convierte la confesión personal en un espejo colectivo: ese impulso de reprimir lo que sentimos hasta que inevitablemente sale a la superficie.
“Bottled Up” suena como una conversación interior puesta en melodía: cruda, luminosa y humana. Hurst, actualmente estudiante en Yale University, comenzó su carrera musical con el EP Seasons (2022) y desde entonces ha colaborado con productores de Nueva York, Los Ángeles y Nashville.
Con “Bottled Up”, Jaidyn continúa expandiendo su universo musical —una mezcla de vulnerabilidad, elegancia y sensibilidad pop que demuestra que a veces abrir el corazón puede ser el acto más valiente de todos.
Hay algo en la música de Bastoun que parece venir directamente de las montañas suizas donde creció, un eco natural que se filtra entre melodías y letras. Su EP “L’arbre des couleurs” refleja ese espíritu de conexión entre paisaje y emoción, un trabajo donde cada tema se siente como un pequeño universo. Con la producción de Yilian Cañizares, el disco muestra una madurez artística que combina raíces acústicas con un toque contemporáneo, logrando mantener siempre una identidad cálida y sincera.
Comenzamos con “L’arbre des couleurs”, la segunda canción del EP y también la que le da nombre. Su tono alegre convive con una ligera nostalgia, mientras las guitarras y percusiones se entrelazan de manera natural. Hay en su instrumental una sensación de equilibrio: cada elemento ocupa su espacio sin sobresalir, dejando que la voz conduzca el relato con suavidad. Es una pieza que invita a mirar hacia dentro, sin caer en la melancolía.
Continuamos con “EN FLEUR”, una canción que parece flotar en su propio ritmo, casi hipnótico. La voz de Bastoun se fusiona con ese sonido indie-acústico, creando una atmósfera tranquila y envolvente. No hay artificios, solo un fluir constante entre melodía y emoción. Su estructura sencilla permite que la interpretación destaque, logrando una conexión inmediata con quien escucha, como si cada nota respirara calma y cercanía.
Cerramos con “Réexister”, un tema lanzado hace cuatro años pero que encaja perfectamente dentro de su universo sonoro. Es una canción de espíritu optimista, con una base instrumental sólida que mezcla ritmo y claridad. Bastoun demuestra aquí su capacidad para construir piezas que, aun en su aparente sencillez, transmiten energía y autenticidad. Escucharla es entender que su música no busca deslumbrar, sino permanecer.
A sus 19 años, Anna Duboc creció rodeada de música; su madre, compositora de éxitos para grandes artistas, le transmitió la pasión por crear y expresar emociones a través de la canción. Así, Anna comenzó a cantar y actuar en el escenario desde los cuatro años, destacando en musicales y compartiendo escenario con artistas de renombre, experiencias que marcaron su formación artística.
Su carrera como cantautora inició a los 13 años, y desde entonces ha acumulado visualizaciones en sus redes sociales, con sencillos que conectan profundamente con su público como “Flowers and Graves”, “I Love You” y “Sinking Feeling”. La música de Anna se caracteriza por su honestidad emocional, abordando temas como traumas, ansiedad y procesos de crecimiento personal, convirtiéndose en un refugio y una guía para sus oyentes.
Uno de sus proyectos más recientes y destacados es su cover acústico de “Vienna” de Billy Joel, acompañada por el legendario baterista Gary Novak y la virtuosa del bajo Rhonda Smith, Anna toca el piano mientras entrega una interpretación cargada de sensibilidad y detalle técnico. La fusión de rock clásico con elementos de dream pop crea una experiencia íntima, que invita a la reflexión sobre la importancia de vivir el presente y equilibrar los sueños con la realidad.
Con cada lanzamiento, demuestra que su talento va más allá de la técnica: es un vehículo para transmitir sensibilidad, esperanza y belleza en cada nota. Con su mirada puesta en nuevos proyectos y un enfoque claro en la creación, Anna Duboc continúa consolidándose como una artista integral: cantante, compositora, productora y narradora de historias, capaz de transformar la música en un refugio emocional y un puente de conexión generacional.
En un mundo donde las distracciones abundan y la empatía parece desvanecerse, la música de Izzie Yardley emerge como un recordatorio de lo esencial: sentir. Con su nuevo sencillo «Strange Times», la cantautora británica invita a romper con la indiferencia y a observar de frente la turbulencia de la vida contemporánea, sin filtros ni evasiones.
El tema, grabado en vivo junto a su banda en los reconocidos Farleigh Studios bajo la producción de Ethan Johns, encapsula esa energía cruda y espontánea que distingue a Yardley. Entre guitarras vibrantes, percusiones orgánicas y un bajo que respira calidez, su voz se eleva suave y firme, navegando entre la melancolía y la esperanza. «Strange Times surgió de una manera muy orgánica —cuenta Izzie—. Terminé de escribirla en el estudio justo antes de grabar, porque sabía que debía hacerlo. Tocar con la banda fue emocionante; hay tanto espacio para la improvisación».
Más allá de su sonido una fusión natural entre folk, jazz y música clásica, sus letras son espejos donde se reflejan las emociones humanas más comunes: la duda, la búsqueda, la necesidad de conexión. “No estoy aquí para hacer música bonita”, ha dicho en entrevistas. “Estoy aquí para hacer música que sea la llave que abra la puerta que mantenemos cerrada”.
Originaria de Kent y actualmente radicada en Somerset, Yardley creció rodeada de influencias musicales tan diversas como Miles Davis, Carole King, Van Morrison, Nick Drake y John Martyn. Aquella mezcla temprana de sensibilidad melódica y libertad expresiva dio forma a un estilo que hoy fluye como un río trenzado entre géneros y emociones.
Con «Strange Times», Izzie Yardley no solo entrega una canción, sino una declaración de principios: la música puede ser refugio, pero también un acto de conciencia. En tiempos confusos, su voz nos recuerda que aún hay belleza en mirar de frente y decidir sentir.
La formación de un músico a menudo se encuentra en lugares inesperados, lejos de los conservatorios y las academias. Para Jake Aaron, guitarrista y compositor londinense, todo comenzó con una navaja y unas cañas en manos de su abuelo agricultor. Esas flautas improvisadas fueron sus primeros instrumentos, el punto de partida de un camino sonoro que se nutriría de las fuentes más diversas que uno pueda imaginar.
Esta trayectoria se destila en su propuesta sonora, y It’ll Be Alright es una clara muestra de ello. La canción se desarrolla sobre un ritmo constante y de aire misterioso, donde la instrumentación acústica brilla con luz propia, llenando por completo el espacio sonoro. Sobre esta base sólida, la parte vocal se integra de manera precisa, complementando la atmósfera sin restarle protagonismo a la guitarra.
Sería un error encasillar a Jake Aaron basándose únicamente en su faceta acústica. Su educación musical proviene de las tiendas de discos de segunda mano, abarcando desde el soul y el jazz hasta el heavy metal más contundente. Anécdotas como dormir a la intemperie por entradas para Iron Maiden o conocer a BB King tras bastidores hablan de un oyente voraz y apasionado.
Sin embargo, son figuras como Jorma Kaukonen o la magia de “Bridge Over Troubled Waters” las que parecen haber dejado una huella más profunda en su guitarra. En It’ll Be Alright no se escucha únicamente a un cantautor, sino el eco de un viaje musical ecléctico. Es el sonido de alguien que ha absorbido todo, desde un solo de Jake E. Lee hasta la delicadeza del folk, para finalmente encontrar su propia voz en la madera y las cuerdas.
Giuseppe Cucè, nacido en Catania el 8 de septiembre de 1972, es un cantautor italiano cuya música refleja décadas de exploración artística y una profunda conexión con la tradición. Desde pequeño, Cucè cultivó su amor por la escritura y la música, iniciando su camino creativo con la pintura y la danza contemporánea antes de encontrar en la composición su verdadera vocación. A lo largo de su carrera ha trabajado con músicos de gran talento, entre ellos Riccardo Sanperi, Francesco Bazzano, Antonio Masto y Edoardo Musumeci, fusionando influencias diversas en un estilo propio que combina melodía, emoción y autenticidad.
Giuseppe nos invita a disfrutar de È tutto così vero, un tema que combina tradición, pasión y ritmos irresistibles. Esta canción es una fusión de merengue y salsa, creando un ambiente sonoro que invita a moverse al compás de la música. La instrumentación se despliega con delicadeza y fuerza: flautas, tambores suaves, trompetas y guitarras melódicas se entrelazan, dando lugar a un sonido alegre, animado y profundamente contagioso.
La voz de Cucè es otro elemento central de la canción. Cargada de entusiasmo y emoción, transmite una energía positiva que hace que cada verso se sienta cercano y lleno de vida. La letra, optimista y en ciertos momentos enigmática, invita a reflexionar sobre el paso del tiempo, los recuerdos y los pequeños placeres de la vida, todo mientras el ritmo nos impulsa a bailar y a celebrar cada instante.
È tutto così vero combina introspección con diversión, mostrando el talento de Giuseppe Cucè para crear composiciones que conectan con la emoción y la alegría del oyente. Un tema que, sin duda, reafirma su lugar en la música contemporánea italiana y latina, ofreciendo una experiencia sonora completa que no se puede dejar pasar.