Blond in Car, el proyecto musical de la compositora estadounidense Robin Schorr, continúa ampliando su propuesta dentro del dream pop con el lanzamiento de “How To Be a Mystery”, un sencillo que cuenta con la colaboración del cantante y compositor Jack Newsome. La canción representa el segundo adelanto de GLIDER, el próximo álbum de la artista, y reafirma una identidad sonora caracterizada por la combinación de melodías etéreas, sensibilidad pop y una producción de inspiración retro.
Producida por Jay Som, reconocida por su trabajo dentro de la escena indie, la pieza desarrolla una atmósfera envolvente a partir de sintetizadores, armonías vocales y una instrumentación contenida que sitúa las voces en el centro de la composición. El resultado es un paisaje sonoro que combina elementos del dream pop contemporáneo con influencias del pop alternativo, manteniendo un equilibrio entre la delicadeza melódica y una producción de acabado moderno.
En el plano temático, “How To Be a Mystery” gira en torno a la atracción que puede generar una persona percibida como inalcanzable. La letra explora conceptos como el deseo, la confianza y el magnetismo personal, mientras el intercambio vocal entre Robin Schorr y Jack Newsome aporta una dimensión narrativa que refuerza el carácter introspectivo de la canción. Más que ofrecer respuestas, el tema invita a reflexionar sobre la idealización y el misterio que rodean ciertas relaciones.
El sencillo da continuidad al camino iniciado con “Bad Dad”, primer adelanto de GLIDER, y forma parte de una nueva etapa creativa para Blond in Car. Tras consolidar una comunidad de seguidores gracias a sus composiciones originales y a sus interpretaciones con omnichord difundidas en redes sociales, Schorr continúa desarrollando una propuesta que combina influencias retro con una estética contemporánea y un enfoque centrado en la honestidad emocional.
Con “How To Be a Mystery”, Blond in Car ofrece un nuevo vistazo al universo sonoro de GLIDER, un trabajo que promete seguir explorando temas personales a través de una producción y una aproximación melódica que ha definido el estilo de la artista dentro de la escena indie actual.
La música de Cesc Sansalvadó encuentra su fuerza en los detalles pequeños: una conversación, un recuerdo, una sensación difícil de explicar o esos momentos de transición donde las emociones aparecen con mayor claridad. El cantautor radicado en la Costa Brava ha construido una propuesta cercana que combina indie pop y folk contemporáneo, utilizando la sencillez como una herramienta para explorar las experiencias humanas desde una perspectiva honesta y cálida.
Después de iniciar su camino como músico callejero en Barcelona y desarrollar una identidad propia con proyectos como Homeward e I Should Have Done It Before (ISHDIB), Sansalvadó continúa creando canciones donde la conexión emocional ocupa el centro de la composición. Su trabajo se caracteriza por una instrumentación orgánica y una narrativa personal que busca generar un vínculo directo entre la canción y quien la escucha.
En “Salt On My Skin”, el artista presenta una pieza con una energía más luminosa y abierta. La canción, incluida en su EP del mismo nombre, combina elementos de folk-pop con una producción rítmica que evoca la atmósfera mediterránea. El mar, la distancia y el regreso aparecen como imágenes centrales dentro de una historia que reflexiona sobre la memoria, los vínculos y la sensación de encontrar nuevamente aquello que nos conecta con un lugar o una persona.
La composición transmite una sensación de movimiento, como un viaje por paisajes costeros donde la emoción y la naturaleza se mezclan. Su melodía contagiosa y su producción cálida permiten que el tema funcione como una canción de verano, pero debajo de esa luminosidad existe una reflexión sobre la nostalgia, la transformación y la importancia de los momentos que dejan huella.
Por otro lado, “Amor”, canción encargada de cerrar el EP Slow Dive, muestra una faceta más introspectiva del compositor. A diferencia de la energía expansiva de “Salt On My Skin”, este tema se adentra en los instantes silenciosos que preceden una separación, cuando dos personas reconocen que continuar desde la distancia puede ser una forma de cuidarse.
Dentro de un ambiente de indie folk tranquilo y contemplativo, Sansalvadó explora la idea de que el amor no siempre termina con una ruptura, sino que puede transformarse en algo más sereno. “Amor” habla de elegir la paz sobre el conflicto, de proteger aquello que fue saludable y de permitir que una relación deje una enseñanza sin convertirse en una fuente de daño.
Ambas canciones muestran dos caras complementarias del universo de Cesc Sansalvadó. Mientras “Salt On My Skin” observa la emoción desde la libertad, el viaje y la conexión con el paisaje, “Amor” mira hacia la aceptación, la madurez emocional y los cambios inevitables de la vida. Juntas revelan a un artista interesado en capturar no solo grandes momentos, sino también esas pequeñas transiciones donde las personas descubren quiénes son y hacia dónde quieren avanzar.
Con una propuesta basada en la sensibilidad, la cercanía y la autenticidad, Cesc Sansalvadó continúa construyendo canciones que encuentran belleza tanto en la alegría como en la despedida, recordando que las emociones más profundas muchas veces aparecen en los momentos más tranquilos.
Danny Garibay apuesta por experiencias personales y encuentran fuerza en la sencillez, explorando el amor, la pérdida y esos momentos silenciosos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que terminan definiendo quiénes somos. Criado en el sureste de Los Ángeles, Garibay ha construido una propuesta que une las tradiciones de la música mexicana y la americana con una sensibilidad profundamente contemporánea. Como productor, compositor, ingeniero y guitarrista, lidera un proyecto que reúne a un ensamble de músicos y vocalistas para dar vida a canciones donde cada arreglo está al servicio de la historia.
Dos de sus lanzamientos más representativos, “Despedidas” y “Blame”, muestran distintas facetas de esa búsqueda artística.
En “Despedidas”, Garibay reflexiona sobre el acto silencioso de decir adiós. Más que una canción sobre el fin de una relación, aborda el proceso de dejar atrás las versiones de nosotros mismos que ya no nos representan. Inspirada en una experiencia profundamente personal, la pieza habla de transformación con delicadeza, esperanza y aceptación, recordándonos que crecer también implica aprender a soltar.
Por otro lado, “Blame” explora el espacio entre el amor, la responsabilidad y las historias que construimos para explicar aquello que se rompe. En lugar de señalar culpables, la canción invita a mirar hacia adentro y reconocer la complejidad de las relaciones humanas. Con una interpretación contenida y una producción íntima, Garibay propone una reflexión sobre la vulnerabilidad y la dificultad de aceptar que, muchas veces, no existen respuestas simples.
La música de Danny Garibay evita el dramatismo y encuentra su mayor fortaleza en la autenticidad. Sus composiciones no buscan ofrecer conclusiones definitivas, sino abrir un espacio para que cada oyente encuentre sus propias respuestas. Esa combinación de influencias entre la música mexicana y la americana, sumada a una narrativa profundamente personal, da como resultado un proyecto que conecta desde la emoción y la experiencia compartida.
La joven intérprete Yasmin Sydney, originaria de Santa Monica, California, inicia su trayectoria oficial exponiendo un rango estilístico diverso en el panorama pop. Nutrida por influencias heterogéneas que van desde The Weeknd y Ariana Grande hasta el rock de Nothing But Thieves, la autora proyecta una propuesta abierta a géneros como el R&B, la acústica indie y el dance pop.
El debut formal del proyecto arranca con su primer corte de difusión titulado Mercy. La composición hace alarde de una buena producción que destaca por su clara esencia moderna, asentando sus bases en un pop contemporáneo con una marcada presencia de sintetizadores. Esta envolvente instrumentación, combinada con una interpretación vocal sólida por parte de la artista, hace que la pista suene genial de principio a fin.
El segundo movimiento del repertorio se consolida mediante la entrega titulada Who I want to be. La pieza transita sobre el mismo terreno conceptual de su predecesora, sosteniendo el estándar de producción pero inclinándose un poco más hacia el rock. Esta inflexión le añade una capa ligeramente más ruda a la arquitectura sónica, ofreciendo un contraste necesario dentro de la muestra.
A pesar de este matiz áspero en las guitarras, el corte logra mantener la esencia estética y melódica de la propuesta inicial de la autora. Con este par de lanzamientos, Yasmin Sydney presenta sus primeras credenciales en el estudio, demostrando un criterio claro para combinar la elegancia sintética con la solidez del sonido alternativo sin recargar los arreglos.
El proyecto electrónico Girl Next Door, liderado por la productora y vocalista Sarah Carton desde Londres, define su trabajo como un diario íntimo con sintetizadores. La propuesta entrelaza texturas de hyperpop y electrónica brillante para reflexionar sobre la identidad y la cultura de internet. Inspirada por el entorno digital, la autora examina la nostalgia y la complejidad emocional de su generación de manera honesta.
Su paso por el circuito británico ostenta el respaldo de medios como BBC Radio 1 y plataformas dedicadas a la escena independiente, superando millones de transmisiones. En el directo, la artista ha construido una reputación firme actuando en recintos como Windmill Brixton y Next Door Records. Esta experiencia como residente de Roundhouse sostiene la solvencia de su labor en el estudio.
Dentro de este marco de constante exploración y diseño sónico se inscribe la publicación de su reciente corte de difusión titulado Shotgun. La obra se despliega con claridad en el terreno del pop, incorporando toques dulces dentro de una estructura general con una esencia que se siente moderna. La producción cuida el dinamismo instrumental para evitar sobrecargar la atmósfera del tema.
El apartado de la ejecución destaca por una voz dulce bien trabajada que hace un trabajo genial para darle personalidad a la canción. Esta presencia vocal matiza el entorno electrónico, otorgando equilibrio a la propuesta sin caer en efectismos comerciales vacíos. Con Shotgun, el proyecto Girl Next Door afirma su capacidad para articular relatos íntimos mediante formatos modernos.
Steve Stout presenta una nueva etapa de su trayectoria artística con “waitin on mine”, una canción que combina indie folk, rock alternativo y matices psicodélicos para explorar una de las experiencias más universales: continuar avanzando sin saber cuándo llegará el momento esperado.
Con una carrera que abarca diferentes facetas dentro de la música, Stout ha participado en proyectos como ØZWALD, ha sido guitarrista de Lifehouse y ha colaborado con distintos artistas a lo largo de los años. En su trabajo como solista adopta una perspectiva más personal, apostando por composiciones donde las experiencias de vida, la introspección y la narrativa ocupan un papel central.
“waitin on mine” nace de una colaboración con M.C. Taylor, líder de Hiss Golden Messenger, un artista al que Stout admiraba y con quien encontró una conexión creativa inmediata. La canción refleja esa sensación de estar en movimiento constante, vinculada a la vida en carretera y a la búsqueda de un propósito, pero también aborda una inquietud común entre quienes persiguen una meta durante años: preguntarse cuándo llegará finalmente la oportunidad que se espera.
La composición no presenta la espera como un momento pasivo, sino como parte del propio recorrido. Sus letras exploran la mezcla de cansancio, esperanza y perseverancia que aparece cuando una persona continúa trabajando por aquello en lo que cree, incluso cuando los resultados no llegan al ritmo deseado.
“waitin on mine” se desarrolla dentro del indie folk, guitarras que aportan una textura ligeramente psicodélica, mientras el piano de Walker Igleheart añade una capa cálida y melódica al conjunto. La participación de M.C. Taylor, tanto en las voces de los coros como en la guitarra, amplía la dimensión emocional del tema y refuerza su carácter colaborativo.
El tema comienza con una instrumentación contenida y va incorporando nuevas capas sonoras hasta alcanzar un cierre donde las armonías vocales generan una sensación de amplitud y profundidad. Esta evolución acompaña la propia idea central del tema: un camino que se construye paso a paso, acumulando experiencias y aprendizajes.
En “waitin on mine”, Steve Stout no busca ofrecer una respuesta definitiva sobre cuándo llega el éxito o la recompensa personal. En cambio, propone una mirada honesta sobre la incertidumbre que forma parte de cualquier búsqueda significativa. La canción encuentra valor en el proceso, en la constancia y en la capacidad de seguir avanzando incluso cuando el destino todavía no está claro.
Con apenas 18 años, Oscar Stembridge desde Malmö, Suecia, el joven cantautor y multiinstrumentista combina el espíritu del indie pop moderno con la fuerza del rock alternativo impulsado por guitarras, creando canciones donde las melodías memorables y la honestidad emocional ocupan un lugar central.
Su propuesta nace de una clara conexión con la música en directo. Tras acumular experiencia en escenarios de Suecia, Europa y Estados Unidos, tanto en formato solista como junto a su banda de cuatro integrantes, Stembridge ha desarrollado un sonido pensado para conectar con el público, manteniendo una esencia orgánica y cercana que apuesta por las emociones reales por encima de las tendencias pasajeras.
Su nuevo sencillo “Last Train Home” captura esa mezcla contradictoria de felicidad y melancolía que aparece después de compartir una noche especial con alguien por quien empiezas a sentir algo más profundo. Es ese instante en el que el momento termina, el tren avanza en medio de la oscuridad y, aunque acabas de despedirte, ya comienzas a extrañar a esa persona.
Inspirada en los propios viajes de Oscar entre Estocolmo y Malmö durante una relación a distancia, la canción nace de una experiencia íntima donde la cercanía y la separación convivían al mismo tiempo. Cada trayecto se convirtió en una oportunidad para reflexionar sobre el amor, la espera y la intensidad emocional que surge cuando dos personas intentan mantenerse conectadas a pesar de los kilómetros.
“Last Train Home” combina guitarras dinámicas, una producción indie pop/rock llena de energía y una atmósfera casi cinematográfica. El contraste entre la instrumentación luminosa y la temática más nostálgica crea una sensación única: una canción capaz de hacer sonreír mientras recuerda la tristeza de una despedida.
La interpretación vocal de Stembridge aporta cercanía y autenticidad, guiando al oyente por una historia sencilla pero universal. El viaje en tren se convierte en una metáfora de esos momentos de transición en los que todavía vivimos la emoción del encuentro, pero empezamos a sentir la ausencia de lo que dejamos atrás.
Kaya Q llega como una artista que ha decidido hacer de la honestidad su mayor fortaleza, de raíces colombianas y alemanas, la cantante y compositora ha construido un universo donde el pop alternativo, el indie pop, el dream pop, el R&B y las influencias latinas conviven con naturalidad, dando vida a un estilo íntimo, emocional y sin fronteras.
Kaya ha apostado en su nuevo trabajo sonoro por detenerse, mirar hacia adentro y contar una historia completa. Con CICLOS, su álbum debut, la artista presenta un proyecto conceptual que explora la transformación personal desde la honestidad, convirtiendo cada canción en un capítulo de un mismo viaje emocional.
Durante tres años de creación, Kaya Q construyó un universo sonoro inspirado en la década que más marcó su vida: sus veintes. A través de catorce canciones, el álbum recorre experiencias de amor, pérdida, ansiedad, duelo, identidad y reconciliación, invitando al oyente a reconocer que el crecimiento no ocurre en línea recta, sino a través de procesos que constantemente nos transforman.
EL TRACK X TRACK DE APOLLO COMPLEX
Musicalmente, CICLOS fusiona el pop alternativo con elementos de indie pop, dream pop, folk pop, R&B y sutiles influencias latinas. El resultado es una propuesta íntima y contemporánea donde la voz suave y expresiva de Kaya Q se convierte en el hilo conductor de un relato profundamente humano.
Uno de los conceptos más poderosos del álbum es la presencia de la naturaleza como metáfora constante. Para Kaya Q, observar los ciclos naturales le permitió comprender que todo florece, todo cae y todo vuelve a comenzar. Esa filosofía atraviesa cada composición y termina convirtiéndose en el mensaje central del proyecto: la vida cambia constantemente, y nosotros cambiamos con ella.
1. nieve
Nieve abre el álbum con un suave inicio de piano, agregando texturas vocales, es el momento en el que todo parece detenido bajo una aparente calma, mientras por dentro comienza a gestarse una transformación profunda. La canción nace de la experiencia de amar a una persona con adicción a la cocaína y del desgaste emocional que implica intentar salvar a alguien que no está preparado para salvarse a sí mismo. La “nieve” funciona como una poderosa metáfora de la droga, pero también del frío, la distancia y la soledad que acompañan una relación marcada por la dependencia. Kaya retrata el momento en que el amor comienza a confundirse con el sacrificio y cómo, en el intento de rescatar al otro, uno también puede perderse. Más que una canción sobre la adicción, Nieve es una reflexión sobre los límites del amor y la dolorosa comprensión de que no siempre podemos cargar con las batallas de quienes amamos.
2. fantasma
Fantasma representa aquellos recuerdos, personas y versiones de nosotros mismos que continúan persiguiéndonos aun cuando creemos haberlas dejado atrás. Con una sección hablada en el álbum, el discurso de Kaya toma forma de poema musicalizado para dar paso a Vacía. Habla del peso de lo que no se dijo, de las heridas que permanecen invisibles y de la dificultad de desprenderse de un pasado que sigue apareciendo en cada paso.
3. vacía
Vacía retrata uno de los momentos más oscuros del álbum: la sensación de haberse perdido intentando cumplir las expectativas de los demás. La canción habla del vacío que deja vivir desconectado de uno mismo, de la ansiedad silenciosa y de la necesidad de detenerse para reconocer quiénes somos realmente. Más que una historia de dolor, representa el instante en el que comienza el despertar y entendemos que sanar implica volver a elegirnos. Con una instrumentación suave y una interpretación delicada la artista logra poner palabras difíciles de una forma orgánica y delicada.
4. ¿hay alguien ahí?
En ¿Hay alguien ahí? la soledad se convierte en protagonista. La canción refleja ese deseo de ser visto, comprendido y escuchado en medio del ruido del mundo. Es una conversación interna donde aparecen las dudas, el miedo al abandono y la búsqueda de respuestas que muchas veces solo pueden encontrarse dentro de uno mismo. La vulnerabilidad se convierte aquí en el primer paso hacia una conexión más auténtica con la propia esencia. A través de la música Kaya logra crear atmosferas frías y húmedas, que se mueven entre melodías suaves de piano y arreglos sutiles con una producción minimalista.
5. días de lluvia
Días de lluvia abraza la tristeza sin intentar ocultarla, abordando de manera honesta la experiencia de vivir con depresión y los pensamientos suicidas, un tema que aún continúa siendo difícil de nombrar y comprender socialmente. A través de una atmósfera melancólica e introspectiva, Kaya da voz a esos momentos en los que el peso de las emociones parece insoportable y la esperanza se vuelve casi imperceptible. La canción busca abrir una conversación necesaria sobre la salud mental, recordando la importancia de expresar aquello que muchas veces permanece en silencio.
6. hogar
Hogar retrata la pérdida desde una de sus formas más silenciosas: cuando una persona deja de ser el lugar donde nos sentíamos seguros. La letra a través de imágenes cotidianas como construir una casa juntos, llenar sus rincones de recuerdos y convertir pequeños momentos en un refugio compartido. Sin buscar culpables ni refugiarse en el rencor, Kaya Q expresa la confusión y el vacío que quedan cuando ese espacio construido con amor se derrumba inesperadamente. La instrumentación, marcada por la calidez de la guitarra acústica, una producción minimalista y delicados elementos percusivos, acompaña esa sensación de intimidad y fragilidad, convirtiendo Hogar en uno de los momentos más desnudos y emocionales de CICLOS.
7. sin raíces
Sin raíces habla del proceso de reconciliarse con la propia historia para volver a crecer. La canción explora cómo las heridas, las pérdidas y las experiencias que alguna vez nos hicieron sentir perdidos también forman parte de quienes somos, Kaya propone abrazarlo y reconocer que incluso las cicatrices pueden convertirse en el punto de partida para un nuevo comienzo. Es una reflexión sobre el renacer: comprender que echar raíces no significa permanecer inmóvil, sino aceptar todo lo vivido para florecer desde un lugar más consciente. Musicalmente, la canción continúa la transición iniciada en Hogar, acercándose a una instrumentación más acústica e íntima. Aunque incorpora una percusión más expansiva y momentos de mayor intensidad, conserva la delicadeza que caracteriza al álbum.
8. primer Amor
En Primer Amor, Kaya captura la nostalgia y la intensidad de una de las experiencias que más nos marcan: ese primer vínculo que nos enseña y deja huella, explorando la inocencia, la ilusión y las primeras heridas emocionales que terminan moldeando nuestra forma de relacionarnos. Musicalmente, la canción introduce un cambio dentro de CICLOS. Abre con un piano detuning que le aporta una identidad diferente al track y, poco a poco, evoluciona hacia una producción con una sensibilidad más pop.
9. mi Niña
Mi Niña es una carta de amor dirigida a la niña interior. Con una atmósfera íntima y reconfortante, Kaya Q abraza las heridas de la infancia desde la compasión y el entendimiento. La canción habla de proteger a esa versión más vulnerable de nosotros mismos, de reconocer el dolor que ha permanecido en silencio y de descubrir que sanar también significa volver a mirarnos con el amor que alguna vez nos hizo falta.
10. te Creí
Te Creí explora la decepción que nace cuando depositamos nuestra confianza en alguien que termina rompiéndola. Sin embargo, más allá de señalar al otro, la canción reflexiona sobre las ilusiones que dejan las relaciones humanas. Es un capítulo donde el desengaño abre el camino hacia una comprensión más profunda del amor propio y de los límites personales. Con una instrumentación que mezcla este sonido ambient de las primeras canción un groove mas pop y pegajoso.
11. Yo Primero
Después de haber transitado el dolor y la pérdida, Yo Primero representa un punto de inflexión. La canción reivindica la importancia de priorizar el bienestar emocional sin culpa, entendiendo que cuidarse no es egoísmo sino un acto de respeto hacia uno mismo. Es un himno a la autoestima, a recuperar la propia voz y a elegir conscientemente aquello que aporta paz y crecimiento. El track presenta elementos de producción muy interesantes, texturas de voces y cada vez un groove mas rápido que transmite esta sensación de libertad que fue construyendo el álbum hasta este punto.
12. Abuela
Abuela es uno de los capítulos más interesante y que marca el titulo a CICLOS. La canción comienza con una grabación de voz que evoca la presencia de la abuela de Kaya, creando una atmósfera íntima y profundamente nostálgica. Sin embargo, lejos de quedarse en el recuerdo, el tema transforma esa memoria en una reflexión sobre las heridas que atraviesan generaciones. A través de una producción que fusiona ritmos inspirados en el reguetón con paisajes sonoros ambient y una interpretación cargada de sensibilidad, la artista aborda la historia de una mujer que vivió el amor desde el sacrificio y el encierro, marcada por las creencias y estructuras de su época. En lugar de perpetuar ese dolor, Kaya Q convierte la canción en un acto de conciencia y liberación, reconociendo el legado de su abuela mientras decide romper con aquellos patrones que ya no desea heredar. Abuela no solo honra el pasado, sino que representa el momento en que un ciclo termina para que otro, más libre y consciente, pueda comenzar.
13. Ciclo Natural
Ciclo Natural representa la aceptación de una de las mayores enseñanzas de la naturaleza: todo cambia constantemente. La canción entiende que el crecimiento implica aprender a despedirse de personas, etapas y versiones de nosotros mismos para permitir que algo nuevo florezca. Con una mirada serena, invita a abrazar el cambio como una parte inevitable y profundamente hermosa de la vida.
14. Suelto
El álbum concluye con Suelto, una canción que simboliza la liberación definitiva. Después de recorrer el duelo, enfrentar las heridas y reencontrarse con la propia esencia, llega el momento de dejar ir aquello que ya cumplió su propósito. Es un cierre esperanzador que no habla de un final, sino de un nuevo comienzo. Kaya Q termina el viaje recordándonos que la vida nunca permanece estática: todo nace, todo se transforma y todo vuelve a empezar. Porque, al final, la vida son CICLOS.
Lejos de construir un álbum basado únicamente en la tristeza, CICLOS propone una reflexión sobre la capacidad de renacer. Canciones como “Vacía” retratan el momento de tocar fondo y reconocer la desconexión con uno mismo. “Mi Niña” se convierte en una carta de amor dirigida a la infancia, abrazando las heridas del pasado desde la compasión. Más adelante, “Abuela” explora el peso de las heridas heredadas entre generaciones, mientras “Ciclo Natural” y “Suelto” cierran la historia aceptando que dejar ir también forma parte de vivir.
CICLOS representa una declaración artística que no busca ofrecer respuestas fáciles, sino abrir conversaciones sobre la salud mental, el duelo, el amor propio y la importancia de reconectar con nuestra esencia en un mundo que con frecuencia nos empuja a ignorar lo que sentimos.
El proyecto mexicano SoulMara presenta “Luz Primavera”, un sencillo que marca una nueva etapa en su camino artístico y que encuentra en el folk pop un espacio para explorar las emociones, la vulnerabilidad y los procesos de transformación personal. La canción se convierte en una reflexión sobre aprender a soltar, sanar heridas y permitir que nuevas etapas comiencen.
Formado a partir de una amistad y una conexión profunda con la música, SoulMara nació en 2020 como un punto de encuentro creativo entre sus integrantes. Con el paso del tiempo, el proyecto evolucionó hasta convertirse en una propuesta enfocada en la creación de canciones originales, donde las experiencias personales y los sentimientos son el centro de su narrativa. Después de presentar sencillos como “Dime”, “Bonito”, “Espuma” y “Dices”, la banda continúa construyendo una identidad basada en la honestidad emocional.
“Luz Primavera” surge como una composición nacida de manera espontánea durante un ensayo, cuando una melodía creada por Ángel encontró conexión con la sensibilidad lírica de Almara. A partir de ese encuentro, la canción tomó forma como un retrato del momento en que una persona decide dejar atrás aquello que duele y comenzar un proceso de reconstrucción interna.
La canción transita entre la fragilidad y la fuerza. La interpretación vocal de Almara guía al oyente por un recorrido emocional que inicia desde la introspección y la vulnerabilidad, para después abrirse hacia una sensación de renovación y esperanza. Con una instrumentación cálida y una atmósfera cercana al folk pop, “Luz Primavera” encuentra belleza en los momentos difíciles y recuerda que los cambios también pueden convertirse en nuevos comienzos.
El tema fue construido colectivamente por todos los integrantes de SoulMara: Almara en voz y letra, Daniel en bajo, Omar en batería, Ángel en guitarra y Alejandro (Pali) en teclados. La producción estuvo a cargo de Eli Ponce Gastélum, baterista de Ramona, mientras que la mezcla fue realizada por Juan Carlos Morales Padilla, logrando una producción que acompaña la intención emocional de la canción.
Con influencias que conectan a artistas como Aurora, The Last Dinner Party, Silvana Estrada, Mon Laferte, Zoé y Juan Gabriel, SoulMara desarrolla un sonido donde conviven la sensibilidad del pop, la riqueza de la música mexicana y una profunda necesidad de contar historias reales.
Después de tres años desde el lanzamiento de Fin del mundo, la banda chilena Alodia regresa con “Neón”, un sencillo que marca el inicio de una nueva etapa creativa y sirve como el primer adelanto de su segundo álbum de estudio.
Con su debut, publicado en 2022, el grupo logró llamar la atención dentro de la escena independiente gracias a una propuesta que mezclaba dream pop, indie rock y shoegaze con una sensibilidad melancólica. Canciones como “La más bella canción” y “Los gatos” les permitieron conectar con un público cada vez más amplio y recibir reconocimiento por parte de la crítica especializada.
Ahora, Alodia vuelve con una composición que mantiene esa esencia emocional, pero que también deja entrever una evolución en su sonido. “Neón” gira en torno a la experiencia de reencontrarse con alguien del pasado y descubrir que, aunque los recuerdos permanecen intactos, el tiempo ha cambiado todo. La canción explora la nostalgia, el deseo de revivir un instante y la dificultad de aceptar que ciertas historias solo pueden existir en la memoria.
El sencillo construye un paisaje sonoro íntimo y envolvente. Las guitarras etéreas, los teclados sutiles y una producción contenida crean una atmósfera luminosa que acompaña el peso emocional de la letra sin perder delicadeza. Es una pieza que se mueve con naturalidad entre el dream pop y el indie rock, reafirmando el sello característico de la banda.
La producción estuvo a cargo de Tomás Preuss, músico y productor de Prehistóricos, mientras que la grabación se realizó en Estudios del Sur. El enfoque fue privilegiar la fuerza de la composición y las interpretaciones, dejando espacio para que la canción respirara y transmitiera su carga emocional de forma orgánica.
Además de presentar un nuevo sencillo, “Neón” inaugura un nuevo capítulo para Alodia, una etapa en la que la banda continúa expandiendo su identidad artística sin dejar de lado la honestidad que ha definido su trayectoria desde sus primeros lanzamientos.